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La era dorada de la música urbana

No cabe duda, vivimos en la edad dorada de la música urbana, un género musical que en España siempre había sido marginal, consumida por un sector muy concreto de la juventud y que nunca ha sido tomada muy en serio por el resto de la población.

Hace pocos años que entró en el panorama estatal para convertirse en el nuevo pop o por lo menos, en el género mainstream más influyente para la música popular que se consume en todo el país. Un estilo de música que va intrínsecamente ligado a la estética, que se sale de ser un mero género musical para ser algo más: moda, música y estilo de vida.

La música urbana como hoy se conoce tiene sus raíces a principios de los 80 hasta mediados de los 90. Tanto el Rap como el Reguetón son las semillas de lo que ahora conocemos como música urbana. En sus inicios gran parte de sus letras se centraba en la pobreza en ciudades, de ahí en cierto sentido surge el término “urbano” para referirse a ese tipo de música. Poco a poco se fue haciendo más grande y convirtiéndose en lo que es ahora. Cierto es que este género es muy moldeable, cada artista lo hace suyo, lo trabaja hasta crear su arte.

Es complicado tomar el relevo a grandes géneros como son el Punk o el Rock. En los tiempos que corren las chupas de pinchos se han cambiado por chandals caros, tatuajes y joyas extravagantes, pero antes de cantar un réquiem por la muerte de la rebeldía y la esencia musical, fijense en las nuevas corrientes musicales que vienen pisando fuerte.

La música urbana, es mucho más de lo que se puede ver a primera vista: drogas, dinero… sin embargo,   más allá de los clichés este género nació para protestar, muchas de sus letras hablan de la situación actual de las familias, del estado político, social y cultural.  Y esto se debe a que las tendencias musicales van de la mano con los cambios sociales. Gracias al cambio, hoy en día, podemos ver como mujeres se defienden en este ámbito y mandan mensajes de apoyo y fuerza, o como se lucha por los derechos raciales e intentan acabar con la xenofobia.

Muchos afirman que éste fenómeno tiene los días contados, es indudable el pensar si esta tendencia se va a quedar en algo pasajero o si viene para quedarse.

Dar una respuesta a esa pregunta está en la mano de aquellos nuevos artistas que sean capaces de aunar esfuerzos y proseguir con este auge, que sean capaces de mantener a la música urbana en el puesto que se merece.

Queda destacar que las ganas y la fuerza continúan en los nuevos grupos venideros. Los fundamentos de esta cultura musical se han arraigado en muchos de ellos, haciendo ver que la decrepitud a la que se creía sometida la industria no es más que humo negro. Por eso brindemos por las nuevas promesas musicales.